“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se
quiere debajo del cielo tiene su hora”(Eclesiastes 3:1).
Jugaba al amor libre. “Mientas espero al hombre cierto,
me divierto con los errados “. Decía. Y su carcajada, como cascada de aguas
salvajes, rodaba cuesta abajo por la montaña de sus actitudes inconsecuentes.
Las
manecillas del reloj indican las 5 de la mañana. Rosario abre la
ventana, y respira hondo. La rutina de su vida va a empezar; hace tiempo
ha perdido la alegría de vivir.
1. Las Sagradas Escrituras
Las
Sagradas Escrituras, el Antiguo y el Nuevo Testamento, son la Palabra de
Dios escrita, dada por inspiración divina por intermedio de santos
hombres de Dios que hablaron y escribieron al ser movidos por el
Espíritu Santo. (II Pedro 1:20 y 21; II Tim. 3:16 y 17; Sal. 119:105;
Prov. 30:5 y 6; Isa. 8:20; Juan 10:35; 17:17; I Tes. 2:13; Heb. 4:12).
2. La Trinidad
Hay un sólo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres
Personas coeternas. Dios es inmortal, omnipotente, omnisciente, encima
de todo, y siempre presente. (Deut. 6:4; 29:29; Mat. 28:19; II Cor.
13:13; Efes. 4:4-6; I Pedro 1:2; I Tim. 1:17; Apoc. 14:6 y 7).